Entre el cansancio y la tristeza

Parece increíble que, a estas alturas, aún tengamos que explicar a muchos hombres que un “No” significa “No”. Parece increíble que, a estas alturas, aún tengamos que decir que una violación no depende de la víctima, sino del agresor. Parece increíble que aún tengamos que decir frases como: “¿qué pensarías si fuera tu madre la víctima? ¿O tu hermana?”, porque parece la única forma de que nos entiendan. Parece increíble que aún tengamos que repetir todas estas cosas porque es evidente que muchos hombres, demasiados, no han entendido que deberían respetar nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestra dignidad y nuestro todo porque, simplemente, somos seres humanos. Somos personas, como lo son ellos.

Aún hay una gran parte de hombres que piensa que hay mujeres que las que se puede maltratar, otras a las que no. Mujeres a las que se puede violar, otras a las que no. Mujeres que se pueden comprar, otras que no. Están las malas mujeres y están las buenas. Y al final, nada importa. Nada importa. Ni la ropa, ni la clase social, ni el nivel cultural, ni la raza, ni la edad. Todas somos mujeres y todas sufrimos violencia. A todas nos han gritado por la calle alguna vez. A todas, alguna vez, nos ha tocado el culo un desconocido. A todas nos han criticado por nuestra ropa. Y esas mujeres que una vez fueron consideradas como “buenas”, al día siguiente se pueden convertir en “putas” o “guarras” o “zorras”… en mujeres con las que todo vale en este universo patriarcal.

Yo ya no puedo con todo esto. El mundo me agota cada día más. Tal vez necesite unas vacaciones y dejar de pensar. Esta violencia que inunda todo me tiene asfixiada. Esta violencia en las fiestas, en las calles, en las casas, en el trabajo, en los medios, en la publicidad.

Esta violencia que llena la boca de políticos incompetentes de todas las partes del mundo y de curas que nos dan consejos de sumisión y obediencia. Esta violencia que permite a hombres violar a niñas, comprarlas, venderlas. Esta violencia de quien esclaviza a mujeres sexualmente en todo el mundo. Esta violencia de quieres pagan por sexo sin preguntarse ni por qué lo hacen, ni se preocupan por todo lo que puede haber detrás de la prostitución. Esta violencia de estos hombres que dicen no ser violentos pero no se indignan ni hacen nada. Esta violencia que muchos ríen. Esta violencia que muchos gritan.

Esta violencia me tiene agotada.

Quiero hombres nuevos. Hombres que piensen. Hombres que quieran liberarse de toda esta basura. Hombres que quieran amar. Que quieran aprender a amar. Quiero hombres que respeten. Hombres que se deconstruyan. Hombres que hablen entre hombres de todas estas cosas. Hombres que piensen y repiensen su masculinidad y se asusten, como yo me asusto, de toda esta violencia. Hombres que se asusten de haber sido parte de esta violencia. Hombres que se muevan para cambiar todo esto. Quiero hombres que cuiden. Quiero hombres que respeten. Quiero hombres que me consideren una igual. Quiero hombres que sientan rabia al ver a otros hombres gritando a mujeres que caminan por la calle. Quiero hombres que vean y reconozcan la violencia. Quiero hombres nuevos.

Estoy muy, muy, muy cansada… y muy triste.

Anuncios

2 comentarios on “Entre el cansancio y la tristeza”

  1. noemia dice:

    Excelente Inma…me siento identificada con tu texto. Puedo traducirlo a otros idiomas? Un abrazo feminista. gracias.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s