Me duele el cuerpo

No te conozco. Sé poco de ti. No he podido, no he sido capaz de leer demasiada información de ti. De qué hacías allí. De por qué saliste de casa aquella noche. No sé qué llevabas puesto. No sé quién era tu novio, ni desde cuándo estabais juntos. Y estoy segura de que hubo algún medio que se preocupó de contar todos estos detalles…

No te conozco. No sé tu nombre. No soy capaz de ver las imágenes que han publicado de ti. Ni de leer los comentarios que de ti han dicho. No soy capaz de leer ninguna de todas estas “informaciones”.

No te conozco. No he visto tu cara. Ni tu cuerpo. Y me duele toda tu piel. Me duele mucho. Y creo que por mucho dolor que ahora sienta en mi cuerpo nunca será nada al lado de tu dolor.

No te conozco. No te he visto nunca. Estás lejos. No sé nada de ti. No sé cómo eres. No sé qué sueños tienes. No sé cómo te sientes. No sé nada de ti. Pero me duele todo este cuerpo.

No soy capaz de mirar para otro lado. Aunque no sea capaz de leer las noticias que hablan de ti. De ellos. De aquellos que quisieron humillarte. De aquellos que hicieron con tu cuerpo lo que les dio la gana. De esos hombres que comentaron. Que rieron. Que les importó tu vida y tu cuerpo nada.

No soy capaz de leer las noticias. No soy capaz de mirar para otro lado. Me duele tu cuerpo.

Ese que es tuyo y solo tuyo. Y, al mismo tiempo, el de todas nosotras.

Me duele tu cuerpo. Aunque nunca lo haya tocado. Ni rozado. Ni visto.

Me duele tu cuerpo.

Me duelen todos nuestros cuerpos.

Ojalá, algún día, puedas volver a bailar y a reír. Ojalá, algún día, ese cuerpo tuyo y solo tuyo, pueda volver a disfrutar. Pueda volar libre. Pueda viajar solo. Pueda caminar por la noche sin miedo. Ojalá puedas volver a disfrutar de una noche de fiesta con tus amigas, con tus amigos, con quien tú quieras. Ojalá, algún día, no estemos nunca más solas ante tanta violencia.

Ojalá nuestros cuerpos se conviertan en la fuente de nuestro propio placer. De nuestra propia vida. De todo lo que nos pertenece.

Me duele mi cuerpo. Me duele tu cuerpo. Me duele este mundo.

No soy capaz de saber nada más de ti. Nada más de aquella noche. No conozco los detalles escabrosos que los medios están publicando. No quiero saber nada de todo eso. No lo necesito. Este cuerpo ya me duele. Y me duele mucho. Mi estómago se revuelve. Se revuelve por dentro. Y la razón sigue buscando sinrazones que no existen. Esta cultura justifica la violencia. Esta cultura terrible que mira hacia otro lado. No hay más que eso.

Mi estómago se revuelve. Me duele el cuerpo.

Ojalá, algún día, puedas volver a bailar. Ojalá, algún día, podamos sentirnos libres y dueñas de todo lo que nos pertenece, de todo lo que es nuestro. De estos cuerpos que tenemos. Ojalá salgamos a la calle sintiéndonos libres, sintiéndonos sin miedo. De día. De noche.

Ojalá podamos reír. Ojalá desaparezca el dolor y podamos gozar. Ojalá podamos bailar.

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