Enfermedades sociales

Esta es la imagen que la Lega Italiana per la Lotta contro i Tumori (LILT) ha utilizado este año en la campaña de prevención de cáncer de pecho.

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Desde que apareció la imagen son muchas las mujeres que se han indignado. Algunos medios (también la cantante que ha prestado su imagen) han hablado de la polémica tachando a las mujeres que han denunciado esta imagen de histéricas y exageradas.

¿Qué hay de negativo en fomentar la prevención del cáncer? Nada. Evidentemente, todas las mujeres, de todos los tipos pueden prestar su imagen, su cuerpo y todo lo que quieran para hacer una campaña de prevención. Pero, ¿qué prevención? ¿De qué estamos hablando? Porque para hacer sensibilización, primero, hay que saber de qué estamos hablando y hacerlo de la mejor forma posible. No vale todo.

El cáncer de pecho es una enfermedad. Algo duro. Son muchas las mujeres que lo han superado y lo superan cada día. Muchas las mujeres que se enfrentan a esta enfermedad y consiguen salir adelante. Pero no es fácil. Y no todas lo consiguen. Y no depende (“solo”) de ellas como muchas veces nos hacen creer. Me da mucha rabia que hasta para estar enfermas tengamos que estar alegres, ser fuerte y, además, mantener nuestra belleza. “El cáncer no es de color rosa”.

Muchas de las mujeres que han pasado por el cáncer, además de vivir una enfermedad, tienen que enfrentarse a la imagen que la sociedad quiere de su cuerpo. Cada día, vemos cómo mujeres sanas se enfrentan a su propio cuerpo porque no es el cuerpo que la sociedad quiere. Porque no es el cuerpo que sus parejas quieren. No es el cuerpo que ven en la televisión o en las revistas. Soy la primera que, en más de una ocasión, no he ido a la piscina o a la playa porque no me apetecía ponerme en bikini delante de algunas personas. Sí, también las feministas tenemos estas cosas… Con el tiempo se nos van quitando, pero no es nada fácil…

No es novedad que el cuerpo de las mujeres se utilice para vender. Se nos utiliza para vender coches, cemento, alcohol y todo tipo de artículos que nada tienen que ver con nuestro cuerpo. Pero ahí estamos: desnudas para que la sociedad nos mire y nos disfrute. Nos juzgue. Nos diga si tenemos cartucheras o un abdomen envidiable. Ahí estamos, para vender, ser vendidas y ser compradas.

Por eso, que ahora el cuerpo de una mujer se utilice como reclamo de una campaña de prevención de cáncer de pecho es cuanto menos insultante. Porque además de la enfermedad (que sería lo único que debería importar), las mujeres que pasan por un cáncer de pecho tienen que enfrentarse a los signos que la enfermedad deja en su cuerpo.

Hace ya algunos años, conocí a una mujer que trabajaba en una asociación con mujeres que tenían o habían tenido cáncer de pecho y me hablaba de cómo muchas de ellas, además del cáncer, tenían que enfrentarse a un divorcio. El motivo: parece ser que ya no resultaban atractivas a sus maridos. Increíble, ¿no? Bueno, pues sí, son cosas que pasan en esta mierda de sociedad superficial y machista. También me hablaba de las veces que clínicas de cirugía estética intentaban hacer negocio de la enfermedad y que les llevaban publicidad o aparecían cada vez que organizaban un encuentro o congreso.

Por eso, si nos dicen que hagamos prevención, por favor, ustedes ocúpense de no despreciar nuestro cuerpo ni de usarlo a su antojo. Ni de sexualizarlo para vender. Así, por lo menos, demostrarán que les importamos un poquito y nos evitarán el sufrimiento que no tiene que ver con la enfermedad de nuestro cuerpo, sino con lo enferma que está nuestra sociedad.


Los culos celulíticos de las famosas

Todos los veranos lo mismo: los culos y piernas con celulitis llenan páginas de revistas y programas basura. Cuanto mayor sea el mito erótico, mayor parece ser el placer de las mujeres al ver que hasta las grandes divas tienen sus defectos. ¿Qué se esconde detrás de esta malvada obsesión por la celulitis y defectos de las grandes estrellas del mundo del espectáculo?

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Yo (como creo que muchas mujeres) estoy cansada de ver cuerpos “perfectos” en el cine, en la televisión, en las revistas, en los carteles que empapelan todas las ciudades…. Estoy harta de tener que estar sometida a una cultura que nos hace esclavas de nuestro cuerpo. Estoy cansada de que, aunque luche contra ellos, mis complejos siempre me acompañen cada verano. Estoy cansada de sufrir ese fatídico primer día de playa o piscina… He de decir que en los últimos años, por fin he conseguido vencer un poco de ese pánico escénico veraniego gracias, en gran parte, a intentar vivir el feminismo desde dentro en mi día a día. El feminismo no sólo se vive como activista en la esfera política, mediática o social. El feminismo se vive, sobre todo, en la esfera personal. Desde ahí nos hacemos más fuertes y seguras, somos capaces de ser más felices y vivir nuestra vida como realmente queremos. Pero no es nada fácil.

Este miedo a no ser el cuerpo que la cultura nos exige nos llena de temores e inseguridades que, en demasiadas ocasiones, hacen que nos perdamos momentos tan simples como una tarde de amigos en la playa. ¿Ver el culo de Halle Berry con celulitis nos hace sentir mejor? Supongo que, a muchas mujeres, sí. Al menos, en cierto modo. Sin embargo, esto demuestra todas las inseguridades que albergamos dentro de nosotras mismas, la mayoría de veces sin ser conscientes de ello.

Cada vez que veo revistas y programas de televisión que hablan de las imperfecciones de las grandes divas, me vienen a la mente muchas preguntas: ¿por qué las mujeres se sienten mejor al ver que hasta las “guapas” son “feas”? ¿Por qué la celulitis es fea si todas las mujeres la tenemos? ¿Por qué hay siempre alguien esperando a fotografiar un “defecto” de una mujer? ¿Por qué no podemos aceptar con naturalidad las formas de nuestro cuerpo? ¿Por qué se empeñan los medios es potencial la guerra entre “guapas” y “feas”?

Me he cansado de escuchar, una y mil veces, aquello de que las mujeres somos malas entre nosotras, que somos envidiosas, desconfiadas y retorcidas. Sinceramente, creo que esto es resultado de años de desigualdades a todos los niveles… La violencia simbólica que sufrimos las mujeres también potencian estas actitudes que no nos dejan avanzar.

Es septiembre y aún sigo viendo culos de famosas en las playas. Me alegro de que la gente se dé cuenta de que ellas, las grandes estrellas del cine y de la moda, también son “personas normales”. Sin embargo, me hace enfadar bastante que para ello tenga que haber, como siempre, un dedo acusador, una cámara que sólo quiera castigarlas por no ser lo que deberían ser. Me da rabia que siempre haya alguien esperando a que una mujer se “equivoque” o muestre uno de sus “defectos”.

Sería mucho más sencillo mostrar las supuestas imperfecciones con naturalidad y acostumbrarnos a ver las diferencias de nuestros cuerpos. Pero no. Los medios se siguen empeñando en aparentar que luchan contra los estereotipos mientras siguen potenciándolos…

Yo quiero celulitis en las revistas, pero no así.

 

Por cierto, aquí os dejo el link de la Campaña de Mujeres Libres (Bologna): “S-Corporati dalla norma”.

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La vacuna contra el VPH, el polémico pinchazo

En Uruguay a partir de abril todas las niñas de 12 años podrán solicitar la vacuna contra el VPH. Un producto farmacológico que hasta el momento carga con muchas incógnitas.

  • El cáncer de cuello de útero puede ser causado por más de 100 tipos de VPH. La vacuna comercializada sólo previene dos de ellos.
  • Hasta dentro de varias décadas no se conocerá la verdadera efectividad de la vacuna.
  • En España se han registrado más de 700 casos de reacciones adversas, algunas de ellas muy graves. En septiembre de 2012, una joven de 13 años murió en Galicia tras recibir la segunda dosis de la vacuna contra el VPH.

Con una inversión de 1 millón 200 mil dólares, el Ministerio de Salud Pública (MSP) anunciaba este verano que la vacuna contra Virus del Papiloma Humano (VPH) estará disponible de forma gratuita en Uruguay a partir de abril. No tendrá carácter obligatorio  ni integrará el calendario de vacunación.  La iniciativa, a su vez, estará acompañada de una campaña pública que hará hincapié en la importancia de la realización de un test de Papanicolau como método de prevención del cáncer de cuello uterino.

A pesar del la disponibilidad de la vacuna (que hace tiempo lo está, solo que antes no era gratuita) sus ventajas aún son algo inciertas: existen dudas de cuánto dura su efectividad y hasta dentro de varias décadas no podrá conocerse su verdadero efecto. A esto se le suman los efectos secundarios graves que se reportaron en países como España y Estados Unidos.

 El Virus del Papiloma Humano se transmite por contacto de la piel (no por los fluidos sexuales) durante las relaciones sexuales. “Algunos tipos de VPH tienen capacidad oncogénica, y provocan mitosis sin control, displasia, carcinoma in situ, y cáncer de cuello de útero. El virus es causa necesaria, pero no suficiente. La pobreza, el tabaquismo, y otros factores desconocidos son clave para el desarrollo de la enfermedad”, señala el doctor Juan Gérvas,  médico de Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón de Madrid, en un artículo de la revista española MYS, y agrega: “En la mayoría de los casos la infección se elimina por medios naturales, espontáneamente. Importa la infección que se mantiene por más de dos décadas. La infección permanente es lenta, pues lleva hasta diez años para producir lesiones precancerosas, y otros diez años para producir carcinoma in situ”.

De las más 100 cepas que hay de VPH, solo 12 pueden desarrollar un cáncer y menos del 1% de los casos de infección llega a convertirse en cáncer. Que una mujer se infecte con el virus no significa que vaya a tener cáncer de cuello uterino.

Por otro lado, en lo que respecta a la vacuna comercializada, no es efectiva contra todos los serotipos cancerígenos: sólo actúa contra el VPH-16 y el VPH-18 (que se vinculan mayormente con algunos tipos de cáncer uterino) y contra los serotipos HPV-6 y HPV-11 (que producen las verrugas genitales).

En un comunicado a los equipos de salud el MSP informa que hasta el momento, la información sobre el beneficio de esta vacuna “se basa en estimaciones de los resultados sobre las lesiones pre malignas y no sobre el cáncer en sí mismo”. En el mismo documenta la cartera de salud explica que “es importante destacar que los países que han disminuido francamente el CCU[cáncer de cuello uterino], lo han hecho mediante la universalización de la prevención integral con mucha anterioridad a la incorporación de las vacunas contra el VPH”.

Por su parte, la ginecobstetra Giselle Tomasso, asesora técnica del MSP, en una entrevista con el programa de radio No Toquen Nada asegura que  “el argumento a favor de la vacuna es que previene las lesiones y seguramente prevenga el cáncer, pero en medicina no todo se resuelve por propiedades transitivas. Decir hoy que la vacuna del VPH previene cáncer no es verdad. Puede ser probable, pero no es seguro. En otras intervenciones en salud hemos presumido esto, como pasó con los antiarrítmicos, que pensamos que prevenían las muertes por infarto. Los dimos y la gente se moría más. No siempre en medicina dos más dos es cuatro” y sostiene que si se toma en cuenta esto y la evidencia que hay sobre los efectos secundarios graves, “como muerte súbita, convulsiones, enfermedades neurológicas y trombosis, no es recomendable dar la vacuna”.

El caso de España

La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano se incluyó en el calendario oficial de vacunas de España en 2007. En aquel momento, el medicamento apareció en los medios de comunicación como el milagro ante el cáncer de cuello de útero. Ya entonces, asociaciones y profesionales de la salud firmaron el manifiesto “Razones para una moratoria en la aplicación de la vacuna del VPH en España” alertando de sus posibles efectos adversos, de los costes que supondría para la sanidad pública y del escaso conocimiento sobre la efectividad de la vacuna.

Según la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma y especialistas de la medicina como Carme Valls, las últimas investigaciones realizadas en España revelan que los serotipos 16 y 18 sólo producen alrededor del 30% de los casos de muerte por de cáncer de cuello de útero[1]. Por tanto, la efectividad de la vacuna en el contexto español es muy limitada.

En 2009, dos jóvenes valencianas fueron ingresadas de urgencia en el hospital tras recibir la segunda dosis de Gardasil, la marca de la vacuna contra el VPH. Estas adolescentes sufrieron crisis convulsivas severas y estuvieron hospitalizadas durante varios meses sin tener un diagnóstico claro. Aunque las instituciones sanitarias no han ofrecido mucha información al respecto, hasta enero de 2012, hay notificados 737 efectos adversos en España, algunos de ellos, muy graves. La Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP) trabaja para que se retire esta vacuna del sistema sanitario español y reclama al gobierno un fondo de compensación para las personas afectadas por la vacuna.

Alicia Capilla, vicepresidenta de la AAVP y madre de una de las jóvenes afectadas explica que lo más duro fue no saber qué le sucedía a su hija: “Si a una persona le ocurre un accidente o tiene una enfermedad grave, pero sabes qué es, puedes seguir un tratamiento y luchar contra ello. Pero el problema es que no sabían cómo tratar ni a la otra niña ni a mi hija y cada día nos decían una cosa distinta”.

El personal sanitario no conocía cuáles eran los posibles efectos adversos de una vacuna que se estaba (y aún se está) suministrando de forma generalizada a adolescentes españolas. “Sin embargo, tras investigar y ponernos en contacto con médicos que ya habían hablado de la inseguridad de esta vacuna, nos dimos cuenta de que todo lo que les estaba ocurriendo a nuestras hijas, estaba dentro del cuadro de efectos secundarios de la vacuna recogidos en los Informes Vaers[2]“, afirma Alicia Capilla. ¿Por qué esta información no se conocía en España? ¿Por qué se sigue negando la relación entre la vacuna y los síntomas que sufren las adolescentes?

En septiembre de 2012, una niña de 13 años murió en Galicia por una crisis asmática tras recibir la segunda dosis de la vacuna contra el VPH. Como explica Teresa Forcades, médica y doctora en salud pública, “el riesgo de morir debido a la vacuna del papiloma es menor que el de morir por el cáncer de cuello de útero, pero hay una diferencia esencial: las que mueren o se quedan inválidas de por vida debido a la vacuna son chicas jóvenes y sanas que mueren por culpa de una intervención de salud pública recomendada por las autoridades sanitarias. Las que mueren por el cáncer de cuello de útero son mujeres mayores que si tuvieran acceso al test de Papanicolau seguramente no morirían“[3].

Teresa Forcades apunta otro hecho relevante: Merk, la compañía farmacéutica que fabrica la vacuna Gardasil, ya fue condenada en Estados Unidos por haber escondido información sobre la seguridad del antiinflamatorio Vioxx, que causó la muerte de más de 3.000 personas. Todos estos datos hacen reflexionar sobre la medicalización excesiva y el negocio de las farmacéuticas. ¿Estamos ante una cuestión de salud o un negocio?

Sea de un modo u otro, la decisión de vacunarse debe estar sometida a una información previa y al conocimeinto de padres, madres y adolescentes sobre la realidad de la enfermedad, las ventajas y posibles efectos adversos de la vacuna y otras alternativas menos agresivas y más económicas contra el cáncer. Por ello, las autoridades sanitarias deben encargarse de ofrecer todo tipo de información y estar preparadas para los efectos adversos que pudieran producirse, aún siendo un porcentaje bajo.


[1] Esta información puede consultarse en la página web de la AAVP (http://www.aavp.es/) y del Centro de Análisis y Programas Sanitarios (http://www.caps.cat)

[2] VAERS: siglas en inglés del Sistema para Reportar Reacciones Adversas a las Vacunas. Se encarga de hacer seguimiento a la seguridad de las vacunas después de que éstas han sido autorizadas.

[3] Teresa Forcades. “Una reflexión y una propuesta en relación a la vacuna del Virus del Papiloma Humano”. AMHB. Noviembre de 2012, Barcelona. En línea: [http://www.amhb.net/web/images/stories/docs/teresa%20forcades%20cast.pdf.pdf]

Publicación original en Cotidiano Mujer. Número 47, marzo de 2013. Uruguay.


Unos pocos euros

En España, más de cinco millones de personas estamos en el paro. Se dice pronto: la tasa de desempleo ha llegado al 23,6%. De esta gran parte de la población sin empleo, cuatro de cada diez personas no recibe ninguna prestación ni subsidio.

Nos dicen que luchan por el derecho a la maternidad mientras nos suben las horas de la jornada laboral y nos bajan los sueldos. Nos quitan, además, el derecho a enfermar. Y el despido es más fácil que nunca.

Nos dicen que no va a bajar la calidad en la enseñanza mientras anuncian que han decidido hacinar a más de 30 estudiantes por clase y no sustituir a profesores y profesoras que tengan una baja menor a diez días. Así que el próximo curso, muchos interinos no tendrán empleo.

Entre una cosa y otra… ¡qué aficiones tiene nuestro monarca! Nos enteramos de que el rey se ha ido a cazar elefantes y que se ha gastado un dineral. Una cifra que a mí se me escapa. Que nunca he tenido y que, a este paso, no ganaré ni juntando todos los años de mi vida laboral. Porque soy una de esas jóvenes (ya no tan joven) a punto de marcharse a Laponia.

Al menos, tuve la suerte de poder estudiar una carrera universitaria. Si tuviera que empezar a estudiar el próximo mes de septiembre, no sé si podría hacerlo. Nos van a subir las tasas hasta un 66% porque antes pagábamos muy poco.

Y, ¿cómo esperan que ahora, en estos momentos en el que no tenemos ni dinero ni trabajo, podamos pagar aún más por la matrícula de la universidad?

Penalizarán a estudiantes que suspendan. ¿Y cómo harán para pagar la universidad quienes no tengan beca? Porque son muchas las razones por las que estudiantes de la universidad suspenden asignaturas… una de ellas es que, como tenemos la mala costumbre de comer todos los días, hay quien además de estudiar tiene que trabajar.

Pero bueno, ahora eso ya no será un problema porque tampoco hay empleo…

Nos llamaban generación ni-ni, echándonos la culpa de que no queríamos hacer nada, ni estudiar ni trabajar. Ahora parece que es la única opción que están dando a esta sociedad…

Esta sociedad por la que tanto han luchado (y siguen luchando) esas mujeres y hombres a quienes estamos robando la salud. A quienes se les está bajando las pensiones a través de la sanidad.

Pero seamos realistas, son sólo cuatro cafés a dos euros. Son sólo unos pocos euros…

Unos pocos euros… ¡¡¿comparado con qué?!!

¿Con el sueldo de Rajoy?

¿Con lo que ha pagado el Rey Don Juan Carlos para matar elefantes? Entonces sí que son unos pocos euros…

¡Ay! ¡Qué relativo es todo! Hay quien no tiene dinero para cuatro cafés al mes, mientras que para otra gente irse a cazar elefantes son sólo unos pocos euros.

Son sólo unos pocos euros si lo comparamos con lo que gana el rey al año. Son sólo unos pocos euros si lo comparamos con los sueldos de quienes no han notado la crisis. Con el dinero que se ha llevado la banca causante de la crisis. Con los que se lleva cada año la Iglesia de nuestros impuestos.

Pero no importa el dineral que se haya gastado el rey. Ya ha pedido perdón. Todo olvidado. Es buena gente. Qué gesto de humildad. Con esa voz temblorosa y esa mirada triste pidiendo perdón al pueblo…


Por si todo esto fuera poco, para que permanezcamos en silencio y aceptemos cada uno de sus abusos de poder, intentan criminalizar nuestras protestas en la calle. Y aún hay más: anuncian que volverán a controlar la radio y la televisión pública. Porque, por lo visto, también son medidas para acabar con la crisis.

Todo esto en un par de semanas.


Sentimientos incómodos

“Una barba del corsé de Nívea se quebró y la punta se le clavó entre las costillas. Sintió que se ahogaba dentro del vestido de terciopelo azul, el cuello de encaje demasiado alto, las mangas muy estrechas, la cintura tan ajustada, que cuando se soltaba la faja pasaba media hora con retorcijones de barriga hasta que las tripas se le acomodaban en su posición normal. Lo habían discutido a menudo con sus amigas sufragistas y habían llegado a la conclusión de que mientras las mujeres no se cortaran las faldas y el pelo y no se quitaran los refajos, daba igual que pudieran estudiar medicina o tuvieran derecho a voto, porque de ningún modo tendrían ánimos para hacerlo…”

Isabel Allende, La casa de los espíritus


Los efectos de la vacuna del papiloma

La vacuna contra el cáncer de cérvix se presentó como un gran avance médico, pero no se nos informó de los efectos secundarios que ésta podía tener. Según los datos de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma, la Agencia Española del Medicamento recibió 508 notificaciones por reacciones adversas a la vacuna durante el año 2009.

El pasado año, tuve la oportunidad de tener una clase de salud y género con Carme Valls, médica y presidenta del CAPS. Entre otras muchas cosas, fue la primera vez que escuché hablar de las contraindicaciones de la vacuna y, al igual que gran parte de mis compañeras, me quedé muy sorprendida. A pesar de que en otros países se había prohibido esta vacuna tras los graves efectos secundarios (y muertes), en España se estaba vendiendo como solución milagrosa para el cáncer del cuello de útero.

La medicina, muchas veces, me da miedo. La gran parte de la población (entre la que me incluyo) desconocemos qué medicamentos tomamos y qué efectos tienen en nuestro cuerpo. Confiamos en que todo lo que se nos da sea bueno. Sin embargo, no nos paramos a pensar en el miedo generalizado que se puede crear para vender fármacos (no hay más que ver lo que ha pasado con la gripe A), porque la medicina también puede ser un negocio. Las industrias farmacéuticas saben más que la mayor parte de la ciudadanía y pueden jugar con ventaja.

A los pocos meses de tener esta clase con Carme Valls, mi amiga Mar me contó qué le había pasado a su prima Raquel, una de las dos chicas de Valencia que sufrieron y sufren los efectos secundarios de esta vacuna. Después de buscar apoyos, recursos, hablar con muchos y muchas profesionales de la medicina, están consiguiendo que se les escuche y, lo más importante, que las jóvenes afectadas empiecen a mejorar. Aún así, está siendo un camino muy difícil.