Enfermedades sociales

Esta es la imagen que la Lega Italiana per la Lotta contro i Tumori (LILT) ha utilizado este año en la campaña de prevención de cáncer de pecho.

tatangelo905-675x905

Desde que apareció la imagen son muchas las mujeres que se han indignado. Algunos medios (también la cantante que ha prestado su imagen) han hablado de la polémica tachando a las mujeres que han denunciado esta imagen de histéricas y exageradas.

¿Qué hay de negativo en fomentar la prevención del cáncer? Nada. Evidentemente, todas las mujeres, de todos los tipos pueden prestar su imagen, su cuerpo y todo lo que quieran para hacer una campaña de prevención. Pero, ¿qué prevención? ¿De qué estamos hablando? Porque para hacer sensibilización, primero, hay que saber de qué estamos hablando y hacerlo de la mejor forma posible. No vale todo.

El cáncer de pecho es una enfermedad. Algo duro. Son muchas las mujeres que lo han superado y lo superan cada día. Muchas las mujeres que se enfrentan a esta enfermedad y consiguen salir adelante. Pero no es fácil. Y no todas lo consiguen. Y no depende (“solo”) de ellas como muchas veces nos hacen creer. Me da mucha rabia que hasta para estar enfermas tengamos que estar alegres, ser fuerte y, además, mantener nuestra belleza. “El cáncer no es de color rosa”.

Muchas de las mujeres que han pasado por el cáncer, además de vivir una enfermedad, tienen que enfrentarse a la imagen que la sociedad quiere de su cuerpo. Cada día, vemos cómo mujeres sanas se enfrentan a su propio cuerpo porque no es el cuerpo que la sociedad quiere. Porque no es el cuerpo que sus parejas quieren. No es el cuerpo que ven en la televisión o en las revistas. Soy la primera que, en más de una ocasión, no he ido a la piscina o a la playa porque no me apetecía ponerme en bikini delante de algunas personas. Sí, también las feministas tenemos estas cosas… Con el tiempo se nos van quitando, pero no es nada fácil…

No es novedad que el cuerpo de las mujeres se utilice para vender. Se nos utiliza para vender coches, cemento, alcohol y todo tipo de artículos que nada tienen que ver con nuestro cuerpo. Pero ahí estamos: desnudas para que la sociedad nos mire y nos disfrute. Nos juzgue. Nos diga si tenemos cartucheras o un abdomen envidiable. Ahí estamos, para vender, ser vendidas y ser compradas.

Por eso, que ahora el cuerpo de una mujer se utilice como reclamo de una campaña de prevención de cáncer de pecho es cuanto menos insultante. Porque además de la enfermedad (que sería lo único que debería importar), las mujeres que pasan por un cáncer de pecho tienen que enfrentarse a los signos que la enfermedad deja en su cuerpo.

Hace ya algunos años, conocí a una mujer que trabajaba en una asociación con mujeres que tenían o habían tenido cáncer de pecho y me hablaba de cómo muchas de ellas, además del cáncer, tenían que enfrentarse a un divorcio. El motivo: parece ser que ya no resultaban atractivas a sus maridos. Increíble, ¿no? Bueno, pues sí, son cosas que pasan en esta mierda de sociedad superficial y machista. También me hablaba de las veces que clínicas de cirugía estética intentaban hacer negocio de la enfermedad y que les llevaban publicidad o aparecían cada vez que organizaban un encuentro o congreso.

Por eso, si nos dicen que hagamos prevención, por favor, ustedes ocúpense de no despreciar nuestro cuerpo ni de usarlo a su antojo. Ni de sexualizarlo para vender. Así, por lo menos, demostrarán que les importamos un poquito y nos evitarán el sufrimiento que no tiene que ver con la enfermedad de nuestro cuerpo, sino con lo enferma que está nuestra sociedad.


Entre el cansancio y la tristeza

Parece increíble que, a estas alturas, aún tengamos que explicar a muchos hombres que un “No” significa “No”. Parece increíble que, a estas alturas, aún tengamos que decir que una violación no depende de la víctima, sino del agresor. Parece increíble que aún tengamos que decir frases como: “¿qué pensarías si fuera tu madre la víctima? ¿O tu hermana?”, porque parece la única forma de que nos entiendan. Parece increíble que aún tengamos que repetir todas estas cosas porque es evidente que muchos hombres, demasiados, no han entendido que deberían respetar nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestra dignidad y nuestro todo porque, simplemente, somos seres humanos. Somos personas, como lo son ellos.

Aún hay una gran parte de hombres que piensa que hay mujeres que las que se puede maltratar, otras a las que no. Mujeres a las que se puede violar, otras a las que no. Mujeres que se pueden comprar, otras que no. Están las malas mujeres y están las buenas. Y al final, nada importa. Nada importa. Ni la ropa, ni la clase social, ni el nivel cultural, ni la raza, ni la edad. Todas somos mujeres y todas sufrimos violencia. A todas nos han gritado por la calle alguna vez. A todas, alguna vez, nos ha tocado el culo un desconocido. A todas nos han criticado por nuestra ropa. Y esas mujeres que una vez fueron consideradas como “buenas”, al día siguiente se pueden convertir en “putas” o “guarras” o “zorras”… en mujeres con las que todo vale en este universo patriarcal.

Yo ya no puedo con todo esto. El mundo me agota cada día más. Tal vez necesite unas vacaciones y dejar de pensar. Esta violencia que inunda todo me tiene asfixiada. Esta violencia en las fiestas, en las calles, en las casas, en el trabajo, en los medios, en la publicidad.

Esta violencia que llena la boca de políticos incompetentes de todas las partes del mundo y de curas que nos dan consejos de sumisión y obediencia. Esta violencia que permite a hombres violar a niñas, comprarlas, venderlas. Esta violencia de quien esclaviza a mujeres sexualmente en todo el mundo. Esta violencia de quieres pagan por sexo sin preguntarse ni por qué lo hacen, ni se preocupan por todo lo que puede haber detrás de la prostitución. Esta violencia de estos hombres que dicen no ser violentos pero no se indignan ni hacen nada. Esta violencia que muchos ríen. Esta violencia que muchos gritan.

Esta violencia me tiene agotada.

Quiero hombres nuevos. Hombres que piensen. Hombres que quieran liberarse de toda esta basura. Hombres que quieran amar. Que quieran aprender a amar. Quiero hombres que respeten. Hombres que se deconstruyan. Hombres que hablen entre hombres de todas estas cosas. Hombres que piensen y repiensen su masculinidad y se asusten, como yo me asusto, de toda esta violencia. Hombres que se asusten de haber sido parte de esta violencia. Hombres que se muevan para cambiar todo esto. Quiero hombres que cuiden. Quiero hombres que respeten. Quiero hombres que me consideren una igual. Quiero hombres que sientan rabia al ver a otros hombres gritando a mujeres que caminan por la calle. Quiero hombres que vean y reconozcan la violencia. Quiero hombres nuevos.

Estoy muy, muy, muy cansada… y muy triste.


Mi revolución

La mia rivoluzione inizia nel corpo
Non aspetta più
La mia rivoluzione non ha bisogno di approvazione o permesso
Avviene perché deve avvenire in ogni quartiere, villaggio, città o cittadina
nei raduni delle tribù, tra i compagni di studio, tra le donne al mercato, sull’autobus
Può essere graduale e morbida
Può essere spontanea e rumorosa
Potrebbe già stare avvenendo
La puoi trovare nel tuo armadio, nei tuoi cassetti, nel tuo stomaco,
nelle tue gambe, nel moltiplicarsi delle tue cellule,
nella nuda bocca di capezzoli turgidi e seni prorompenti
La mia rivoluzione cresce al ritmo del fremito insaziabile tra le mie gambe
La mia rivoluzione è disposta a morire per questo
La mia rivoluzione è pronta a vivere in grande
La mia rivoluzione sta rovesciando quello stato
Mentale chiamato patriarcato
La mia rivoluzione non avrà una coreografia anche se comincerà con alcuni passi familiari.
La mia rivoluzione non è violenta ma non ha paura di rischiare forti dimostrazioni di resistenza
che potrebbero farla scivolare in qualcosa di nuovo
La mia rivoluzione è in questo corpo
In questi fianchi atrofizzati dalla misoginia
In questa mandibola messa a tacere dalla fame e dall’atrocità
La mia rivoluzione è connessione, non consumo
Passione, non profitto
Orgasmo, non proprietà
La mia rivoluzione è della terra e verrà da lei
Per lei, grazie a lei
Capisce che ogni volta che perforiamo o trivelliamo
O bruciamo o violiamo gli strati della sua sacralità
violiamo l’anima del nostro futuro
La mia rivoluzione non si vergogna di spingere il mio corpo giù
Sul suo suolo fangoso davanti a Baniani, Cipressi, Pini, Kalyaan, Querce, Castagni, Gelsi, Sequoie, Sicomori
Di chinarsi senza vergogna a uccelli giallo fosforescente
e tramonti rosa e blu, a buganvillee viola da far scoppiare il cuore e mari verde acqua
La mia rivoluzione bacia volentieri i piedi di madri e infermiere e cameriere e donne delle pulizie e bambinaie
E guaritrici e tutte coloro che sono vita e danno vita
La mia rivoluzione è in ginocchio
Sulle mie ginocchia davanti ad ogni cosa sacra
E a coloro che portano fardelli creati dall’impero dentro e sulle proprie teste e sulle propie schiene e
Nei propri cuori
La mia rivoluzione richiede abbandono
Si aspetta l’originale
Si affida a piantagrane, anarchici, poeti, sciamani, veggenti, esploratori del sesso
Prestigiatori, viaggiatori mistici, funamboli e coloro che vanno troppo lontano e sentono troppo,
La mia rivoluzione arriva inaspettatamente
Non è ingenua ma crede nei miracoli
Non può essere classificata, definita, marchiata
O perfino collocata
Offre profezie non ricette
È determinata da mistero e gioia estatica
Richiede ascolto
Non è centralizzata anche se tutte sappiamo dove stiamo andando
Avviene gradualmente e tutta a un tratto
Avviene dove vivi e ovunque
Capisce che le divisioni sono diversioni
Richiede di stare seduti immobili e fissare a fondo i miei occhi
Andare avanti

Eve Ensler


Que la ternura no te ciegue

Desde hace cosa de un mes, en Italia está dando vueltas este video que ahora también ha llegado a España y está teniendo muchísimo éxito. Tanto algunas compañeras feministas como amigos que de feminismo saben más bien poco lo han compartido en sus perfiles o me lo han mandado diciéndome que viera el vídeo, que me iba a gustar. Lo siento, pero no, no me ha gustado nada.

Afortunadamente, también son muchas las críticas que he leído…  Aquí os dejo algunos de los motivos por los que no me gusta nada este vídeo.

  1. ¿Un adulto le daría una bofetada?

Supongo que el experimento de coger a unos niños y ponerles a prueba para ver qué dicen sobre la violencia es interesante. Pero, ¿cómo sería utilizar a adultos? ¿Alguien cree que un maltratador pegaría sin más a una chica que acaba de conocer y delante de unas cámaras? Ojalá fuera tan fácil reconocer a un maltratador… pero no, no es tan fácil. Entre otras cosas porque la violencia de género es mucho más que golpes y violencia física.
Seguramente, poner a niños puede provocarnos mucha más ternura… son más espontáneos y nos puede parecer que su respuesta sea mucho más natural y sincera, menos marcada por las normas sociales del patriarcado. Para ellos, que aún son inocentes, la violencia contra las mujeres es algo malo, algo que hay que rechazar.

  1. Martina

Pues ahí está Martina. Ellos son muchos. Ella una. Ellos hablan, ellos se presentan a sí mismos. Dicen qué quieren ser de mayores y por qué. Cuando se les presenta a Martina dicen qué les gusta de ella. La miran, la observan de arriba abajo y opinan y actúan. Ellos deciden si acariciar o no a Martina y dónde y cómo hacerlo. Ella sólo sonríe. Ellos deciden que no quieren darle una bofetada. Ella está ahí esperando. No sabe si le darán una caricia o un puñetazo. Pero ahí está sonriendo. Pasiva. Esperando.

  1. Una caricia sí, una bofetada no

¿Por qué ellos deciden darle una caricia y no una bofetada? Ni siquiera saben si ella quiere ser acariciada. Una caricia no es un puñetazo, pero también puede ser una agresión. También es violencia cuando tú no quieres recibir esa caricia. Pero seguramente si ella sonríe será que quiere la caricia, ¿no? No lo sabemos porque en este vídeo ella no habla. Por cierto, no sabemos si al final le dan el beso en la boca o en la mejilla, pero el caso es que ni si quiera le preguntan a ella…

  1. A las mujeres no se les pega ni con una flor

Aquí creo que viene lo más importante. ¿Qué razones dan los niños para no pegar a Martina? Pues todos dicen más o menos lo mismo: es una niña y a las mujeres no se les pega, ni siquiera con una flor. No pasemos por alto el niño que dice que no le pega porque es guapa: ¿y si no fuera guapa?

Bien, son niños y esto es un experimento que quiere demostrar que en el mundo de los niños a las niñas no se les pega. Pues yo creo que lo que demuestra es que los niños, desde muy pequeños, tienen ya asumidos mil estereotipos. Si a las mujeres no se les pega es porque son seres humanos y punto.
¿Si hubiera sido un niño le habrían pegado? Pues teniendo en cuenta las razones, seguramente sí, pero no lo sabemos. Es más, ¿y si hubiera sido una niña “fea” (y con fea me refiero a que no siga los cánones de belleza), “gorda” (ídem), un poco “machirulo” (y con “machirulo” me refiero a que no siga el ideal femenino patriarcal)? Pues igual le habrían pegado porque la verían como un igual… quién sabe. Cuando hablamos de violencia machista hablamos de violencia que sufren las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Hablamos de la violencia que sufren las mujeres porque no son consideradas seres humanos con los mismos derechos que los hombres. Aquí es un poco lo mismo.

El caso es que estos niños tan pequeños ya piensan que a una niña no se le puede dar una bofetada porque es débil, es frágil, es guapa.  Este es el mensaje que gira y gira por la red y la ternura de los niños parece que no deja ver el mensaje de fondo.

En el mundo de los niños, parece que hay que proteger a las niñas. En el mundo de los niños ya hay paternalismo y demasiados estereotipos aprendidos… y algunos están tan arraigados que ni siquiera las personas adultas los ven.

En fin, que la intención sería buena, pero para la próxima intenten no caer en la trampa de reproducir los estereotipos que quieren combatir y que son los mismos que justifican la violencia de género.


Mi cuerpo

Mi cuerpo es esto que ves y todo lo que guarda dentro. Mi cuerpo soy yo y yo soy sólo una parte de mi cuerpo. Mi cuerpo es esto que ves y lo que tiene dentro. Mi cuerpo son mis venas. Mi sangre. Mis huesos. Mi vida. Mi cuerpo soy yo. Y yo soy sólo una parte de mi cuerpo. Mi cuerpo envuelve mi vida. Mi cuerpo cuida mi vida. Mi cuerpo cuida mi yo.

Mi cuerpo soy yo y yo soy sólo una parte de mi cuerpo.

Mi cuerpo es así. Así de perfecto. Mi cuerpo guarda mis ideas, mis sentidos, mis sueños.

Mi cuerpo vive muchas vidas y cambia con el tiempo. Mi cuerpo acumula recuerdos. Mi cuerpo soy yo. Yo soy una parte de mi cuerpo. Mi cuerpo es la vida. Mi cuerpo es mío y guarda todo lo que tengo. Mi cuerpo es todo y todo es perfecto. Mi cuerpo siente desde dentro. Mi cuerpo es sólo lo que ves de todo lo que tengo. Mi cuerpo me une a la vida. A mi vida.

Mi cuerpo es este y es todo lo que tengo. Mis manos guardan caricias, guardan sentidos. Mis ojos guardan recuerdos, revelan sueños. Mis ojos son cansancio. Son ojeras. Son tristeza. Mis ojos son lágrimas. Son rabia. Son insomnio. Son ansiedad. Son alegría. Mi boca colecciona sonrisas. Acumula palabras, demasiadas veces, no dichas. Mi boca calla. Habla. Ríe. Escucha. Besa. Mis piernas caminan. Mis piernas son largas. Anchas. Fuertes. Frágiles. Gordas. Flacas. Perfectas. Porque son mías. Mis piernas son pasos. Son caminos. Son huellas. Mi cuerpo es esto. Esto que tengo. Esto que me hace vivir. Y lo único que tengo. Mi cuerpo soy yo. Mi cuerpo es la vida. Y es perfecto. Desde mis primeras arrugas a las curvas que dibujan mis 30 años de existencia.

Mi cuerpo es mío. Y es todo lo que tengo. Y es perfecto.

Mi cuerpo arrastra peso. El peso del tiempo, de los días, de las decepciones, de las alegrías, de la vida. Mi cuerpo es esto. Y es todo lo que tengo. Y yo soy sólo una parte de este cuerpo. Mi cuerpo soy yo. Y es mío. Sólo mío. Mi cuerpo es perfecto. Mi cuerpo, mi vida. Mi yo. Yo. Mi vida.

Beecroft Vanessa, 1997

porque el feminismo pasa por el cuerpo, este cuerpo nuestro violado, vendido, machacado, usado, expropiado…
Este cuerpo que es sólo nuestro y es perfecto.


Il primo «vocabolario sociale» sulla violenza contro le donne

Lessico familiare
Per un dizionario ragionato della violenza contro le donne

«Il libro, con le sue numerose voci, apre a una visione sul fenomeno, fa intravedere quanto il percorso trentennale dei movimenti delle donne e dei centri antiviolenza, abbia costruito un linguaggio ed un sapere dai quali oggi non si può più prescindere» Anna Pramstrahler

Le parole violenza di genere o femminicidio ormai ci sono familiari. Ma sappiamo usarle nella maniera più appropriata? Sappiamo comprendere quali sono i giusti contesti di applicazione? Quali sono le parole più corrette per descrivere la violenza contro le donne? Quali sono le categorie, i riferimenti teorici, le sfumature di significato e le traduzioni nelle principali lingue di uso internazionale?

Lessico familiare di Chiara Cretella e Inma Mora Sánchez è il primo dizionario ragionato sulla violenza contro le donne. Un libro/manuale/dizionario rivolto non solo al grande pubblico ma anche a quello specialistico che si prefigge di mappare il vocabolario usato, le categorie di pensiero, i riferimenti teorici e culturali, i dati e le fonti nazionali e internazionali che riguardano il tema. Uno strumento di lavoro utile a tutte le figure professionali che operano attorno a questo fenomeno e che costituisce un valido aiuto a chi voglia avvicinarsi allo studio di queste tematiche o apprendere categorie più ampie, utili in qualsiasi contesto della vita sociale e professionale.

Lessico familiare, con le sue macrovoci, una bibliografia essenziale su ogni argomento e gli approfondimenti, vuole essere sia uno strumento di partenza che di divulgazione, con le ultime statistiche disponibili su scala mondiale e nazionale, i riferimenti bibliografici più significativi, i rimandi alle definizioni correlate, le macro-aree di riferimento dei concetti, le definizioni europee e degli organismi internazionali, le legislazioni imprescindibili da conoscere e citare.

Lessico familiare. Per un dizionario ragionato della violenza contro le donne diventa allora un valido strumento di conoscenza e divulgazione, per imparare e conoscere, dalla «A» alla «Z» tutte le parole per dirla.

Chiara Cretella
Assegnista di Ricerca, fa parte del CSGE-Centro studi sul genere e l’educazione dell’Università di Bologna. Collabora con la Casa delle donne per non subire violenza di Bologna per cui ha ideato e realizzato sei edizioni del Festival La violenza illustrata. Tra le sue aree di ricerca lo studio della violenza mediatica con particolare riferimento ai contesti educativi e l’evoluzione delle iconografie di genere nell’immaginario contemporaneo.

Inma Mora Sánchez
Laureata in giornalismo presso l’Universitat de Valencia ha svolto un master in Studi interdisciplinari di genere presso l’Universidad Autónoma de Madrid. Ha lavorato in Spagna e Uruguay sui temi della violenza di genere. Dal 2011 collabora con il Gruppo femicidio della Casa delle donne per non subire violenza di Bologna per cui si occupa della comunicazione online, che cura anche per D.i.Re-Donne in Rete contro la violenza.

Anna Pramstrahler, che ha scritto la prefazione del libro, è cofondatrice della Casa delle donne per non subire violenza di Bologna. A lei va il «grazie» delle autrici e il «grazie» di Settenove per il sostegno e i buoni consigli giunti all’inizio del percorso della casa editrice.

Lessico familiare è l’ultima uscita di Settenove, casa editrice nata nel 2013 dedicata alla prevenzione
della discriminazione e della violenza di genere.


La Comunidad de Madrid “prescinde” del equipo 012 Mujer

Un día antes del 25 de noviembre, Día internacional contra la Violencia de Género, me llega el comunicado del equipo de psicólogas de 012 Mujer, el servicio de la Comunidad de Madrid de atención e información a mujeres víctimas de violencia de género.

LA COMUNIDAD DE MADRID “PRESCINDE” DEL EQUIPO 012 MUJER

Madrid, 24 Noviembre de 2013. – La Comunidad de Madrid prescinde de su personal cualificado para atención al 012 Mujer. Las nueve psicólogas que formaban parte del este servicio, formado en el 2006, han sido destituidas sin justificación por la Comunidad de Madrid.

“¿Dime de qué presumes y te diré de qué careces?”

El servicio 012 Mujer, de atención telefónica, hace intervención psicológica a mujeres víctimas de violencia de género y da pautas a familiares y amigos sobre cómo actuar con estas personas. Hoy, este teléfono no responde o sólo remite a teléfonos de referencia. Algo de lo que la Comunidad de Madrid presume es sobre su atención al servicio y asistencia a la violencia de género. Hoy nueve psicólogas que llevan desempeñando la labor de atención, orientación e información sobre recursos y apoyo legal, son destituidas de salario y puesto, por nuevo personal más económico y sin recursos.

La Comunidad de Madrid y sus empresas contabilizan en euros mientras su personal en mujeres. Hoy, un nuevo personal atiende este servicio, si te atienden. Numerosas son las llamadas de personas sin asistencia, sin saber dónde deben ser remitidas, sin encontrar una resolución a su situación. Mientras, nueve psicólogas, en situación no laboral (ya que ni una indemnización ni despido les has sido dado) siguen entregadas a dicha labor, que no es más que la que llevan realizando durante estos siete años, que es dar una salida a esas mujeres que esperan al otro lado de la línea una solución a sus problemas. Mientras el dinero intenta demostrar la misma prestación con el mismo presupuesto. Algo falla en el camino.

No sólo eso, la Comunidad de Madrid, que tanto insiste en la igualdad laboral de la mujer, entre estas psicólogas ha destituido a una persona por baja de maternidad, otra embarazada y otra por reducción de jornada por “cuidado de menores”, situaciones delas que públicamente siempre está reivindicando. El resto, y ellas mismas, siguen a la espera de una respuesta, sino es profesional, al menos laboral, ya sea con despido, indemnización o al menos que el balón se pare de una mano a otra.

Este equipo de nueve psicólogas, no se rinde, y ahora decide buscar medios que las ayuden a continuar con su labor que no es más que dar servicio, amparo, ayuda y primeros pasos a personas afectadas por la violencia de género, la inmensa mayoría a la espera de una mano que las saquen del infierno en el que viven.

Equipo de psicólogas 012 Mujer

Descarga el comunicado en PDF

¡¡¡Se agradece la difusión!!!