Sororidad y empoderamiento para este 25 de noviembre

Aún tengo en el cuerpo la resaca del 7 de noviembre. Y la rabia de los asesinatos machistas que llegaron después de la manifestación. Aún tengo en el cuerpo esa sensación de libertad, alegría, empoderamiento, sororidad… Y el dolor de los minutos de silencio. Aún siento la felicidad de reencontrarme con grandes amigas y sentir que, pase el tiempo que pase, seguimos unidas y trabajando por la igualdad.

Qué bonito fue compartir el 7 de noviembre con grandes amigas y amigos. Qué horrible el dolor las víctimas. Qué rabia de ver a tantas personas que no nos quieren ver. Que nos ignoran. Que no nos creen. Que no nos quieren creer.

Así es el feminismo: dolor y alegría al mismo tiempo. Así es este día. Un día de trabajo, un día para sentirnos unidas y acompañadas, un día de rabia y dolor por tantas violencias que no cesan.

Este 25 de noviembre es muy importante. Hemos demostrado que nada nos va a callar, que estamos juntas y que también son muchos los hombres que caminan con nosotras.

Este 25 de noviembre vamos a volver a dejar claro que ningún político puede contar con nuestro apoyo si la violencia de género no es una prioridad. No podemos seguir permitiendo que la violencia machista sea un tema secundario: nos están matando. No hay más tiempo. No podemos esperar más.

Hoy, otro 25 de noviembre, volveremos a gritar por nuestros derechos. Sin pedir permiso para caminar por ningún lado. Sin pedir permiso para dar un paso. La calle es nuestra. Como también lo es nuestra vida, nuestra libertad y nuestros derechos.

Hoy, otro 25 de noviembre, tendremos que volver a gritar. No nos queda más remedio. Y seguiremos haciéndolo hasta que este terrorismo acabe.

Que el 7 de noviembre de 2015 no caiga en el olvido. Que haya un antes y un después. Que todas esas sensaciones que compartimos en las calles nos hagan sentir que no estamos solas.

Os deseo un 25 de noviembre de empoderamiento y sororidad.

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Aclarando algunos conceptos…

Con motivo del 25 de noviembre, Día contra la violencia de género, los actos a favor de los derechos de las mujeres también ponen de relieve el machismo y el miedo a la igualdad que existe aún en nuestra sociedad. Quiero pensar que algunas de las reacciones son fruto del desconocimiento, pero me temo que muchas de ellas están basadas en el terror que produce que las mujeres alcancen los mismos derechos que los hombres.

Nuestro calendario está plagado de celebraciones, tenemos casi un día para celebrar y conmemorar todo y, sin embargo, aún hay a quien le escuece que exista un día contra la violencia machista. Lo peor de todo es que aquellos que ven a “las feministas” como una agresión a la dignidad masculina acaban confundiendo a muchas personas que creen en la igualdad, pero que desconocen algunos de los términos relativos a la igualdad de género.

Hablar de “violencia de género” es lo mismo que “violencia contra las mujeres” o “violencia machista”. Las tres formas son correctas y se refieren a la violencia que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres. Es decir, se trata de una violencia basada en la creencia de que las mujeres no somos seres con plenos derechos y en igualdad a los hombres. Este tipo de violencia se ha sufrido y se sigue sufriendo en todas partes y en todos los ámbitos sociales, no sólo en el que se da dentro de la pareja, aunque este tipo sea el que más conozcamos o del que más se hable en los medios de comunicación.

Sin embargo, durante muchos años se habló de violencia “doméstica” como sinónimo de violencia contra las mujeres y esto, a la larga, está mostrando una gran confusión sobre el tema. La violencia doméstica es aquella que se da dentro del entorno privado y familiar, pero que no tiene por qué estar basada en el machismo (aunque la mayoría de las veces sea así), ni tiene por qué ir dirigida del hombre a la mujer (aunque sea la mayoría de casos). Existen muchos tipos de agresiones, de violencia y maltrato que no están basados en la discriminación de género y que son, por supuesto, igualmente rechazables.

Sin embargo, el 25 de noviembre es el día elegido para decir no a un tipo de violencia concreta: la violencia que se ha ejercido y se ejerce contra las mujeres. El 25 de noviembre decimos NO a la violencia de género en todos sus ámbitos (no sólo el que se da dentro de la pareja). Decimos no a la explotación sexual de las mujeres, no a las violaciones, no a la ablación, no al maltrato machista en la pareja, no al acoso laboral, no a las agresiones sexuales… a todas las formas de violencia sufridas por mujeres que se basan en la creencia de que somos seres inferiores.

Desgraciadamente, la ola neomachista remonta cada vez que se oyen reivindicaciones feministas. Y vuelvo a repetir algo que sigue sin estar claro en esta sociedad: el feminismo busca la igualdad, no queremos tener más derechos que los hombres.

El feminismo busca la paz, la igualdad, la no discriminación y se relaciona con todo tipo de movimientos que luchan por los derechos humanos y el desarrollo de los pueblos. El movimiento feminista es heterogéneo. Podemos tener muchas diferencias en nuestras opiniones y, sobre todo, a la hora de poner en marcha políticas de igualdad, pero no queremos que las mujeres sean más que los hombres. Es más, queremos y necesitamos que los hombres se unan a nuestra lucha porque, sin ellos, es imposible que consigamos la igualdad real de derechos.

Queremos ser nosotras. Queremos disfrutar de nuestra vida, de nuestro cuerpo, de nuestras decisiones, de nuestro trabajo, amigas, amores, amigos, familia… Queremos disfrutar con los hombres, con las mujeres. Ser felices lejos de la violencia. Queremos poder decidir lo que queremos ser.

“Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas.” Mary Wollstonecraft